Raqqa, cómo es vivir en el Estado Islámico

  • 20 Oct, 2017
  • NOTICIAS INTERNACIONALES

Este reportaje especial de Despierta con Loret muestra cómo es la vida en las ciudades gobernadas por el grupo terrorista Estado Islámico. Es un trabajo hecho por jóvenes sirios que aprendieron a ser periodistas para denunciar al mundo lo que han sufrido. Estos jóvenes fueron coordinados por el equipo de Despierta con Loret.

Parece una ciudad cualquiera en un día cualquiera. El ruido, tráfico, los vendedores, los transeúntes, la glorieta con el reloj en la torre. Nadie pensaría que para grabar esta imagen alguien se jugó la vida. Es la ciudad de Raqqa. Solía ser Siria, pero ahora forma parte de ese país que ha ocupado el grupo terrorista Estado Islámico junto con un pedazo de Irak.

Formalmente, es una ciudad de Siria. Pero hace tres años se convirtió en parte de ese nuevo país del grupo terrorista Estado Islámico. Raqqa, en 2014, nombrada la capital del califato. La capital del Estado Islámico.

¿Ya vio la bandera? Negra. ¿Ya vio la calle? No se ven mujeres caminando. Sí, aquí va una, cubierta de pies a cabeza con burka negra. Así lo obliga la organización terrorista más poderosa del mundo.

Y donde domina está prohibida la entrada a cualquier periodista. Está prohibido grabar imagen, está prohibido tener teléfonos inteligentes, está prohibido usar internet. Sin embargo, un grupo de jóvenes estudiantes, activistas, ha hecho justo todo lo que está prohibido. Han aprendido a ser reporteros y, con sus teléfonos, de manera clandestina, han grabado y nos han enviado lo que usted verá en el reportaje especial de Despierta con Loret. Son millennials, estaban acostumbrados a otra vida, a ir a la escuela, a vestir como quisieran, a tener internet, a salir, a ser libres. Y de pronto se quedaron sin nada de eso. Un buen día, Estado Islámico conquistó su ciudad y todo fue diferente, demasiado diferente. Después de aguantar mucho tiempo, decidieron que no más. Volvieron a cargar sus celulares y los escondieron en su ropa. Grabaron imágenes de todo lo que Estado Islámico no quiere que se sepa. No pocas veces estuvieron a punto de ser descubiertos.

Uno de ellos estaba grabando una imagen cuando lo sorprendió un comando de terroristas, él logró mantener la calma. Los yihadistas no se dieron cuenta de que estaba grabando y pudo salvarse.

Estos jóvenes vueltos periodistas enviaron sus videos y entrevistas de una manera tan valiente e ingeniosa que nos gustaría relatar, pero no podemos, porque si los encuentran los matan. Sólo decimos que las imágenes, de forma física y digital, recorrieron varias ciudades y fueron trianguladas a través de distintos países. Además, los jóvenes lograron obtener grabaciones de la televisora oficial del Estado Islámico, contenidos que casi sólo circulan en el internet profundo.

Obtuvieron imágenes de la televisora oficial del Estado Islámico y recogieron las voces de muchos ciudadanos que han querido dar su testimonio de lo que han pasado. Si los descubren, serán declarados infieles, apóstatas, pecadores. Y serán crucificados o decapitados delante de toda la gente. Ellos están dispuestos a morir por contarle al mundo qué es vivir en el Estado Islámico.

En esta imagen se ve un soldado del Estado Islámico mientras golpea a una mujer. ¿Cuál fue su delito? Ella sostuvo relaciones con un hombre casado.

“No podemos salir a la calle sin un acompañante-hombre, aunque estemos enfermas y queramos ir al doctor. Aunque necesitemos ir al hospital para dar a luz. No nos reciben si no vamos con un hombre. Si una mujer quiere ir al mercado no debe mostrar su cara, ni siquiera el talón de sus pies, porque en cualquier momento te golpean con un palo”, dice una mujer que rindió su testimonio.

Hombres supervisan, recorren las calles a pie o en vehículos para asegurarse que todos y todas cumplan con la nueva ley. “Una mujer que vino a trabajar tenía sed y se quitó el velo para beber agua. Mientras lo hacía, pasó un auto perteneciente a Estado Islámico. La detuvieron, la arrastraron y la atacaron como monstruos”.

La policía de Estado Islámico no tiene compasión, no tiene piedad, no entiende de matices.

“Una vez mi primo estaba de compras con su esposa. Iban en el coche y de repente fueron detenidos porque ella mostró su mano. Las mujeres que trabajan para el Estado Islámico la bajaron y comenzaron a golpearla en la calle. La mordieron y la maldijeron. Luego la arrastraron. También golpearon a mi primo y lo maldijeron. A él lo acusaron de infiel, pecador, lo golpearon y lo llevaron a prisión durante tres días, donde lo pusieron en una jaula de hierro y lo azotaron”.

Todos los entrevistados viven en ciudades gobernadas por Estado Islámico. También corren su dosis de peligro por contar sus vidas, que de por sí ya son peligrosas. Pero lo asumen y toman sus precauciones. Las entrevistas se hacen en lugares aislados donde los ojos del grupo terrorista no alcancen a ver.

“Nuestros vecinos tienen una hermosa hija de 10 años de edad. De repente, hombres del Estado Islámico los atacaron, los maldijeron y los acusaron de ser infieles. Su padre no quiso que ella se casara porque todavía es una niña. A los pocos días, Estado Islámico trajo a unos supuestos testigos que acusaron al papá de ser un agente del régimen y lo decapitaron. Después de un tiempo, Estado Islámico se llevó a la niña y uno de sus combatientes se casó con ella”.

El Corán, libro sagrado de los musulmanes, reconoce la igualdad entre la mujer y el hombre. El Sura 33 ayat 35 del Corán lo repite 10 veces. Pero el Estado Islámico le dio otra interpretación. A la mujer le retiró los derechos espirituales, sociales, económicos y políticos que enalteció el profeta Mahoma. Ya no se trata de una mujer sino de una esclava. No una madre, sino una fábrica de futuros combatientes. Un objeto de uso necesario. Un premio que se pueden apropiar los soldados de la guerra santa.

“Las mujeres han sido usadas como carnada para reclutar a los jóvenes y animarlos a sumarse a Estado Islámico. A los combatientes les permiten tomar a las mujeres como esclavas cuando conquistan cualquier territorio”.

La mujer como botín de guerra, como pago en especie.

“Si tienes una hija bonita, tienes un gran problema. Porque regresan y te preguntan qué tienes, si tienes un árbol o un pollo, te aumentan los impuestos para meterte presión y si dices que no tienes dinero entonces te piden que les des a tu hija”.

A diferencia de otras organizaciones de su tipo, que no tienen una sede y trabajan en la clandestinidad para que sea más difícil rastrearlas, desde un inicio, Estado Islámico declaró que aspiraba a ser un país que se fuera extendiendo, conquistando otras naciones, sometiéndolas, gobernándolas bajo sus leyes islámicas hasta dominar el mundo entero.

Ha logrado tener una estructura de Gobierno en el territorio que ocupa, sobre Irak y Siria. Y como todo Gobierno, cuenta con oficinas para cobrar impuestos que financian sus actividades. Empezó siendo un grupo que operaba con tácticas guerrilleras terroristas: aparecer, atacar y perderse en la población. Pero conforme fue teniendo éxito y poder, fue ocupando territorio. Y a diferencia de otras organizaciones criminales, ISI quiere ser un país, un continente, el mundo entero. Su plan es extender el califato conquistando naciones, sometiéndolas, gobernándolas.

Es Manbej, Maskanah, un pequeño pueblo al norte de Siria. Territorio ocupado por Estado Islámico. Uno de los pocos habitantes que queda es este hombre, estudió filosofía. Fue el único integrante de su familia que no pudo huir a Turquía o a Líbano antes de que Estado Islámico tomara el gobierno de su localidad. La única alternativa que tuvo para sobrevivir fue convertirse en campesino. Siembra aceitunas y vegetales junto con su esposa y sus tres hijos. Antes pagaba impuestos al régimen del dictador sirio Bashar al Assad, pero ese Gobierno formal ya no tiene control ni presencia en la región. Así que ahora sus impuestos se los paga al Estado Islámico, y el grupo terrorista los cobra, argumentando las enseñanzas de Mahoma. El zakat, que es como el diezmo. Y el rakaz, el impuesto a todo lo que se extraiga del suelo y subsuelo.

“Este recibo es del agua, la electricidad, las verduras y el riego. Este vale es para el agua y para el zakat. Esto es lo que cobran, por lo que cultivamos dentro de la tierra de olivo”. Estado Islámico recauda hasta por cada litro de agua del río Éufrates que usa para regar.

Para este hombre, 10 mil dólares anuales de impuestos, 200 mil pesos mexicanos. ¿Auditorías?, ¿recargos?, ¿multas?, ¿notificaciones? No. Si vives con terroristas y no pagas impuestos, el castigo es la ejecución pública. Pero los impuestos no son la única fuente de ingresos de Estado Islámico. El petróleo también les da dinero, mucho dinero.

Desde su nacimiento en 2014, la organización criminal tomó siete campos petrolíferos en Irak y Siria, que lo llevaron a convertirse en el noveno productor de petróleo a nivel mundial, a la par que México. Pero el ataque coordinado de la coalición internacional en su contra les ha quitado territorio, y les ha quitado pozos petroleros.

En la actualidad, según estimaciones extraoficiales locales, explota tres complejos que producen la nada despreciable cantidad de 40 mil barriles diarios, que les generan una ganancia de aproximadamente 100 millones de dólares al año al comercializarlos en el mercado negro. Cuando estaba en plenitud, la petronómina de Estado Islámico controlaba todo el negocio: la producción, la refinación y el transporte. Ya sólo está en la producción. La refinación y el transporte se han privatizado a ciudadanos.

Este hombre es dueño de un quemador con capacidad para 150 barriles diarios. Mete petróleo y después de tres días obtiene diésel y gasolina.

“Compramos petróleo de pozos que son controlados por Estado Islámico en Deir Al-Zour, donde venden petróleo por dólares. Venden el crudo de los pozos petroleros Ehsha y Umari, que se considera el de mejor calidad. Estado Islámico sólo acepta dólares”.

El petróleo no es el único mercado negro del que se aprovecha Estado Islámico.

El mundo entero se ha indignado con estas imágenes, la destrucción de Palmira, patrimonio cultural de la humanidad, vestigios de un imperio con 2 mil años de antigüedad. Pero Estado Islámico dice que el Corán, su libro sagrado, prohíbe la veneración que no sea al profeta Mahoma.

Con esa excusa, ha destruido monumentos históricos, iglesias centenarias, zonas arqueológicas que son patrimonio cultural de la humanidad, pero no tanto como para no hacer negocio. Siempre dejan algo. Los restos de los monumentos y las piezas pequeñas que no son destruidas mantienen un enorme valor. Estado Islámico lo sabe y las comercializa entre coleccionistas que acuden al mercado negro de arte, dispuestos a pagar cientos de miles de dólares.

Esta es una negociación, grabada clandestinamente en la provincia de Raqqa, entre un hombre autorizado por Estado Islámico para vender reliquias y un intermediario.

Vendedor: “Te traje unas reliquias pequeñas, muy hermosas, perfectas para ti. Tú eres mi amigo, me conoces bien. Yo obtuve la licencia para explorar en la oficina de reliquias del Estado Islámico y ya no voy a tener ningún problema. Puedo trabajar cómodamente en las excavaciones con mi equipo y a cambio de esto, Estado Islámico tomará el 20%. Ellos sólo me garantizan un muy buen equipo de excavación, como los turcos. Si tú decides venderles reliquias a ellos, van a tomar el 50% de la venta. Ahora, sobre el trabajo, tengo estas piezas. Las puedes ver y estimar el precio. Estas piezas pequeñas son de la era asiria (1800 a.c.), te las vendo todas por 2 mil dólares. Este precio es especial para ti porque eres mi amigo”, dijo el vendedor.

Comprador: “Está bien, te las compro. Te doy ahorita un anticipo de 200 dólares y el resto te lo pago mañana”.

Vendedor: “Voy a recibir las demás piezas muy pronto. Si tienes alguna duda, avísame”.

Este es un programa de Ajnad, la televisión oficial de Estado Islámico, que documenta la destrucción de los recintos culturales. La documenta y la presume al mundo.

Pero Estado Islámico prohíbe la televisión. Dice que distrae a la gente de hacer sus oraciones. También se queja de que difunden noticias falsas sobre ellos y que transmiten canciones y películas que pudren la mente de los musulmanes y tientan a las mujeres a volverse como las occidentales. El que tenga televisión es multado con 300 dólares y latigazos.

“Un día estaba con mis amigos y Estado Islámico pidió, a través de los altavoces, que la gente fuera a rezar a la mezquita. Fuimos, y al terminar nos dieron este papel. Nos pidieron que sacáramos las televisiones de nuestras casas, que cada persona debía entregar su televisión a la oficina de Estado Islámico en la región. Este papel está estampado por Estado Islámico, como usted ve”.

Entonces esta televisión oficial, esta costosa producción, es pura propaganda que se distribuye a través de internet, su más efectivo medio de reclutamiento de yihadistas. Pero en su territorio, está prohibido usar internet. El Estado Islámico utiliza internet para su publicidad y promoción, para atraer a los luchadores extranjeros a unirse a ellos, difundir sus ideas y tener contacto con el mundo exterior, pero la población que está viviendo bajo su control tiene prohibido por completo el acceso a internet.

“Sólo los combatientes del Estado Islámico tienen internet y pueden usarlo”.

También están prohibidas las escuelas, sólo se valen las que enseñan religión y adoctrinan en la filosofía de los terroristas.

“Una de las dificultades que enfrentamos es que tenemos miedo de que los niños salgan de la escuela y digan lo que les estamos enseñando. Por eso también les estamos enseñando temas islámicos como el trato a los padres y la higiene personal. Otra dificultad, el problema, es la forma de recoger como recogemos a los niños para traerlos a la escuela, porque es a escondidas. A veces se nos va la mitad del día para traer sólo a 10 niños. Además, tenemos que cambiar el lugar de la escuela a cada rato porque tenemos miedo de que Estado Islámico sepa lo que está pasando aquí”.

Una maestra al norte de Raqqa se juega la vida por enseñar el abecedario.

“Hoy vamos a aprender la letra h. Esta es la letra h. Estas son las formas de la letra h al comienzo de la palabra, en medio de la palabra y al final de la palabra. Ahora voy a dar ejemplos de palabras que tengan la h”.

H de horror en las escuelas oficiales del califato. Los niños de 8 años son educados para matar, para hacerse estallar.

“Estado Islámico está enseñando a los niños temas de terrorismo, cómo matar, cómo usar armas, que el niño cuando crezca deba luchar con ellos. Por ejemplo, este es el libro de la gramática del idioma árabe para 4º grado. Este es el libro de Estado Islámico y estos son ejemplos de gramática: ‘los combatientes decapitan a los apóstatas’, ‘las espadas fueron clavadas en los corazones de los infieles’, ‘el combatiente peleó contra los infieles’, ‘el suicida explotó y mató a los infieles’. Esa es la gramática para 4º grado. Este es el libro de matemáticas para 5º grado. Este es un ejemplo numérico, con la imagen de un arma. La foto de portada tiene su bandera. Esta es la foto de portada del libro de ciencias con su bandera. En este libro vienen ejemplos de cómo deben vestirse los niños, cómo entrenar en la lucha, cómo ir a las mezquitas, cómo debe vestirse cada miembro de la familia. Uno de los ejercicios al final de un capítulo tiene la foto de un arma. Otro ejercicio tiene, entre fotos de animales, la imagen de un combatiente con la bandera de Estado Islámico”.

Si los terroristas descubren a alguien enseñando a un niño qué es una manzana y no un cuerno de chivo es declarado apóstata y le tocan latigazos, mutilaciones, apedreos, decapitaciones. Y en el reino de Estado Islámico ser apóstata es bastante fácil. Apóstata, es decir, infiel o pecador, no es sólo el que roba o mata. Es apóstata el que bebe alcohol o el que lo vende. El alcohol debe ser destruido, que no quede una botella, que nadie tome, que nadie fume.

“Por ejemplo, fumar. Si ven a alguien con cigarros, lo detienen y lo llevan a una sesión para decirle que está prohibido fumar. Porque es la primera vez. Pero la segunda vez es multado con 5000 libras sirias. La tercera vez, si estaba fumando o lo vieron con un encendedor o cualquier prueba de que fumaba, lo azotan en la plaza pública. En cuanto al robo, si alguien acusa a otra persona de haberle robado y trae dos testigos, el ladrón es llevado a la plaza pública y le cortan la mano. En cuanto al adulterio, si el hombre estaba casado es apedreado hasta la muerte. Si no estaba casado es azotado 81 veces junto con la mujer involucrada”.

La brutalidad en los castigos mantiene a la sociedad amordazada, pero así han vivido durante varios años, resistiendo y sin poder hablar. Muy poco se ha sabido de lo que pasa dentro del Estado Islámico, aún menos se ha podido documentar. Los periodistas que han entrado a su territorio han sido secuestrados o decapitados.

Este reportaje fue realizado por jóvenes sirios que encontraron en el periodismo la única vía para alzar la voz y contar al mundo su realidad. Respetamos su anonimato. Ellos recopilaron este material bajo el gobierno de Estado Islámico. Darse a conocer les puede costar la vida. Raqqa fue liberada casi en su totalidad el 17 de octubre por la coalición internacional y el Gobierno sirio, pero hay otros territorios cercanos que siguen bajo su control

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